“Al principio. La tierra era un caos informe, sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre las aguas” (Gn 1, 1-2)
La vida desde sus orígenes ha oscilado entre el desorden y el orden, ahora bien, si no existiera esta dinámica entre ambos elementos nos limitaríamos a una eterna repetición, a un movimiento circular, a una reproducción en serie que garantiza la permanencia más no el cambio. Para quienes sólo miran en el mundo de relaciones niveles de jerarquización, la vida se ha determinado como negación de la entropía. En la vida concurre y es imperioso el desorden.
La entropía, concepto que proviene de la termodinámica, ha pasado a formar parte del lenguaje de sistemas, indicando el grado de desorden que tiene lugar en un sistema. La entropía se puede considerar como la pérdida creciente de las relaciones que forman un sistema, que bien puede ser una organización de cualquier índole. Entendiendo la organización como un sistema con vida que es capaz de reactivarse con el medio que le circunda a fin de conservar la función que cumple, el objetivo para la cual fue creada y mantenerse en armonía asequible.
Desde sus inicios, la organización está atada a la entropía, en este sentido la organización, requiere del potencial humano para contrarrestar los efectos de la entropía, es decir, evitar el deterioro y la posibilidad de llegar al caos, y así prolongar la vida útil de la organización. El darse cuenta del grado de entropía en una organización permite establecer controles hasta ciertos límites y enrumbar los cambios necesarios para optimizar el curso de vida de la organización. En tal sentido la entropía puede conducir a que un sistema sea mejor investigado y ofrezca las posibilidades de que incremente su funcionamiento o sencillamente desaparezca como sistema.
“Todas las cosas deben cambiar, y solo así permanecen verdaderas" (C.G. Jung)
Los recursos y procesos necesarios para evitar el deterioro de la organización y, en general de cualquier sistema abierto, se les conoce como neguentropía y provienen del contexto o bien de los efectos del funcionamiento a través del proceso de la retroalimentación. La neguentropía, o fuerza contraria a la entropía, está orientada a generar altos niveles de orden en los sistemas abiertos. También se puede decir que es un elemento auto-regulador que garantiza la subsistencia del sistema para lo cual usa factores que ordenen, equilibren o controlen el caos. A través de este componente el sistema busca subsistir y afianzarse ante una situación desorganizada.
Aunque se considere la entropía como la tendencia marcada al desorden, al caos y hasta la destrucción es una fuerza que permite expandir las posibilidades de cambio y transformación de una organización de sistemas abiertos, esto es posible si se enfrenta con los factores neguentrópicos de orden y organización por medio de la retroalimentación.
María Elena Parada Fernández C.I. 4096087
19 de mayo de 2011